Bodas de Oro de la Parroquia María Auxiliadora 1957 – 2007

Por qué se crea la Parroquia de MARÍA AUXILIADORA ?
+ Porque la ciudad de San Gil tenía solamente la parroquia de la Catedral y como crecía en feligreses se vio la urgencia de administrarlos mejor pastoralmente creando otra parroquia.
+ Porque la creación de una nueva parroquia estimula y fomenta la fe y el amor a la Iglesia católica.
+ Porque al crear esta nueva parroquia se percibe mejor la fecundidad de la Iglesia y su vocación original a la unidad, a la comunión, a la fraternidad. De hecho, después de fundar la parroquia de MARÍA AUXILIADORA se han creado muchas más parroquias en la ciudad y en la diócesis.
TEMAS DE REFLEXIÓN EN LA PREPARACIÓN DE LAS BODAS DE ORO DE LA PARROQUIA DE MARIA AUXILIADORA.
1. REVISIÓN ESPIRITUAL PERSONAL Y FAMILIAR
2. SIGNIFICADO, IMPORTANCIA Y MISIÓN DE LA PARROQUIA
3. HISTORIA DE LA PARROQUIA Y DE SU PROCESO PASTORAL
4. CONOCIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA Y FOMENTO DE LA DEVOCIÓN MARIANA.
1. REVISIÓN ESPIRITUAL PERSONAL Y FAMILIAR
JUSTIFICACIONES
1.1 Se constata fácilmente que en el ambiente actual en el que viven nuestras comunidades parroquiales hay una tendencia en el pueblo a tomar de manera muy superficial celebraciones como estas, de tal modo que no repercuten en el mejoramiento de la vida integral.
1.2 La celebración de los cincuenta años de la fundación de nuestra parroquia constituye una gracia especial de Dios que nos ayuda a la conversión personal y comunitaria de nuestra parroquia.
1.3 Es indispensable que la programación de estas fiestas parroquiales propicien y conduzcan a la comunidad a una revisión espiritual y familiar que se manifieste en actitudes de mejoramiento integral de la vida.
ACCIONES
1. Jornadas de reflexión (catequesis), meditación y oración.
2. Administración de los Sacramentos (Confesión, Unción de enfermos, Eucaristía).
METODOLOGÍA
Todo se hace con el fin de facilitar la participación de la comunidad de la mejor manera en estas celebraciones parroquiales.
Se encargará de coordinar estas acciones el párroco, el Epap, el Comité de misiones, los participantes en el curso de Biblia y un equipo de seminaristas de iniciación coordinados por un sacerdote formador. Los destinatarios serán los participantes en los grupos sinodales, las instituciones educativas urbanas y rurales, y la comunidad en general. Serán recursos necesarios, además de los humanos arriba mencionados, los programas radiales, el boletín parroquial, los avisos y orientaciones pastorales en las eucaristías dominicales y en las de los 24 de cada mes.
Estas actividades se realizan a partir de junio hasta el 24 de febrero de 2007, con énfasis durante los 5 días anteriores a la fiesta parroquial.
2. SIGNIFICADO, IMPORTANCIA Y MISIÓN DE LA PARROQUIA
JUSTIFICACIONES
2.l La mayoría de los feligreses, fieles católicos, tienen una idea vaga del significado, importancia y misión de una parroquia.
2.2 Es indispensable la toma de conciencia de la realidad de la parroquia y de la pertenencia a ella para el crecimiento y madurez de la vida cristiana de los feligreses.
2.3 Los animadores o agentes de la pastoral de la parroquia y demás personas en claro proceso de conocimiento e ilustración de su fe se comprometen a coordinar la dinámica de concientización de toda la comunidad respecto al significado de “parroquia”.
ACCIONES
1. Preparación de animadores y orientadores del tema de la “parroquia”.
2. Ambientación y concientización en los sectores urbanos y veredas.
METODOLOGÍA
Los animadores se preparan debidamente para que puedan concientizar a la comunidad en los diálogos de los grupos, en las familias y en las reuniones que se programen. Esta preparación y la concientización de la comunidad se están dando en los diferentes encuentros de capacitación, (reuniones semanales de estudio bíblico, reuniones mensuales de catequistas, encuentro con animadores en las celebraciones veredales) en las mismas orientaciones que se van dando a toda la comunidad, y en las reuniones y celebraciones que se van programando y realizando.
Los responsables de esa preparación son el párroco, el Epap y el comité de misiones. Los recursos para esta preparación son un folleto que se elabora en la parroquia, la Biblia y el Catecismo de la Iglesia católica que manejan sobre todo los catequistas. Es una preparación permanente a partir de junio hasta los días de la celebración de la fiesta del cincuentenario de la parroquia.
EN CONCLUSIÓN: QUÉ ES LA PARROQUIA?
LA PARROQUIA es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular o diocesana, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio (Código de Derecho canónico, 515,1).
Es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, la congrega en esta celebración; le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en obras buenas y fraternas:

3. HISTORIA DE LA PARROQUIA Y DE SU PROCESO PASTORAL.
JUSTIFICACIONES
3.1 Se aprecia en la mentalidad de nuestra feligresía cierta conformidad con un conocimiento superficial de nuestra realidad, y hasta desinterés por la historia de la Iglesia. Igualmente se ve ignorancia y ningún afán por analizar si el estado actual de la vida cristiana es resultado de algún proceso de evangelización.
3.2 Cuando se aprecia la historia de la Iglesia que se hace concreta entre nosotros en la parroquia, y cuando se valora lo que se ha venido haciendo por mantenerla conforme con la Voluntad del Señor, se va viviendo conscientemente la fe y, por lo tanto, se puede ir progresando según el plan de Dios en sintonía con toda la Iglesia.
3.3 Es necesario aprovechar esta ocasión para proporcionar a nuestra comunidad reflexiones que la ayuden a tomar actitudes conducentes a madurar su vida eclesial expresada en su adhesión a la parroquia y a su plan y programas de evangelización y renovación.
ACCIONES
1. Presentación a la comunidad parroquial de las personas y acontecimientos decisivos de la vida de la parroquia de María Auxiliadora a partir de los preludios de su fundación oficial (24 de febrero de 1957) hasta el día de hoy.
2. Reconocimiento y significado de los acentos pastorales que ha vivido la parroquia en su camino de evangelización durante estos 50 años.
METODOLOGÍA
El conocimiento de la historia de la Iglesia, y en nuestro caso, de la iglesia parroquial, es un imperativo de nuestra convicción de fe en el actuar permanente del Espíritu Santo en la comunidad de creyentes, y en la necesidad de reconocer la manera como se ha venido respondiendo a esta acción divina con el fin de tomar actitudes de auténtica conversión al plan de Dios que se ha de manifestar en los planes y programas de crecimiento en la fe personal y comunitaria.
Valiéndose de los archivos de la parroquia y de la memoria de feligreses fundadores, el párroco, la secretaria de pastoral , el Epap y el comité misionero preparan una síntesis de todos los datos que más sirvan para el objetivo propuesto, y con la ayuda de animadores de grupos y demás responsables se da a conocer al resto de la comunidad en las reuniones mensuales, en las eucaristías, en las jornadas de capacitación, en el curso de Biblia, en la revista y en el calendario que se proyectan para la ocasión.
4. CONOCIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA Y FOMENTO DE LA DEVOCIÓN MARIANA
JUSTIFICACIONES
1. Nuestra parroquia es centro de especial amor y devoción a la Santísima Virgen María en la ciudad, pero sabemos que aún falta mucho para que este amor mariano sea tan maduro que comprometa a todos los feligreses a llevar una vida conforme al Señor a ejemplo de la Virgen María. Por otra parte, varios grupos de sectas protestantes se han aprovechado de la ignorancia religiosa y del poco fervor mariano de un considerable número de católicos y los han inducido a esos grupos con perjuicio a nuestra comunidad.
2. El amor y la devoción a la Santísima Virgen son garantía segura de genuina vida cristiana expresada en la fidelidad al Señor y a su santa Iglesia católica, en la comunión y en el crecimiento continuo en la santidad. Con la seguridad de que como nadie conoce mejor al Hijo que la Madre, el amor a la Virgen María expresado de mil maneras nos ayuda prodigiosamente a conocer, amar e imitar a Jesús.
3. La parroquia de María Auxiliadora no se contenta con el privilegio de estar bajo esta segura protección sino que reconoce y asume su compromiso de conocer y dar a conocer más a la Madre del Señor, y de fomentar intensamente su devoción con la convicción de que ésta es prenda de bendiciones, de comunión con el Señor y con su santa Iglesia.
ACCIONES
1. Divulgación de la doctrina básica acerca de la Santísima Virgen María cuyos fundamentos son la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia y la tradición espiritual mariana de dos mil años.
2. Conocimiento y valoración de fiestas y santuarios marianos más importantes en la Iglesia y en el mundo.
3. Conocimiento de la historia e importancia de la devoción y advocación de MARÍA AUXILIADORA por parte de todos los hogares de la parroquia.
4. Fomento del rezo del Santo Rosario especialmente en familia y en grupos, y antes de la santa Misa.
5. Especial solemnización de las fiestas marianas, de las misas del 24 de cada mes y de cada sábado.
METODOLOGÍA
El párroco, el Epap, los comités de Liturgia y de Misiones, valiéndose de todos los documentos a su alcance elaboran una cartilla que sirva de manual de orientación catequética mariana para las diferentes ocasiones en que se requiera (liturgia, reuniones, celebraciones en el sector urbano y en el rural). Una sección del Comité de Liturgia está especialmente encargada de velar porque este programa de fomento de la devoción y del cuidado por lo mariano se esté desarrollando a cabalidad según lo acordado.
NOTAS PARA CATEQUESIS DE PREPARACIÓN A LA FIESTA DE LA PARROQUIA
1. LA PARROQUIA
Para precisar qué es UNA PARROQUIA, es necesario comenzar por tener bien claro QUÉ ES LA IGLESIA, cuáles son los atributos o rasgos esenciales, cómo se organiza y se mantiene a través de los siglos y de los pueblos, cómo podemos tener experiencia de pertenencia a la santa Iglesia de Cristo.
1.1 QUÉ ES LA IGLESIA.
La IGLESIA en el designio de Dios.
IGLESIA quiere decir asamblea de convocados por la palabra de Dios a vivir en comunión con Él como Pueblo de Dios. De ahí que todos los que hemos respondido a la llamada de Dios por Jesucristo en el Espíritu Santo, y hemos sellado esta vocación con el sello de bautismo, constituimos la Iglesia. Respondemos a esa llamada divina a la comunión, a la salvación, a la santificación permanente mediante el don divino de la fe.
Características de la Iglesia:
La Iglesia es a la vez camino y término del designio de Dios: prefigurada en la creación, preparada en la Antigua Alianza, fundada por las obras y palabras de Jesucristo, realizada por su cruz redentora y su Resurrección, se manifiesta como misterio de salvación por la efusión del Espíritu Santo. Quedará consumada en la gloria del cielo como asamblea de todos los redimidos de la tierra. (Catecismo católico N.778)
La Iglesia es a la vez visible y espiritual, sociedad jerárquica y Cuerpo Místico de Cristo. Es una, formada por un doble elemento humano y divino. Ahí está su misterio que solo la fe puede aceptar. (Catecismo católico No. 779)
La Iglesia es, en este mundo, el sacramento de la salvación, el signo y el instrumento de la comunión con Dios y entre los hombres. (Catecismo católico No. 780)
La IGLESIA, pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo.
Cristo Jesús se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo (Tt 2,14).
Vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido (1Pe 2,9).
Se entra en el pueblo de Dios por la fe y el Bautismo. Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios (LG 13), a fin de que, en Cristo, los hombres constituyan una sola familia y un único Pueblo de Dios. (AG 1)
La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Por el Espíritu y su acción en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, Cristo muerto y resucitado constituye la comunidad de los creyentes como Cuerpo suyo.
En la unidad de este cuerpo hay diversidad de miembros y de funciones. Todos los miembros están unidos unos a otros, particularmente a los que sufren, a los pobres y perseguidos.
La Iglesia es este Cuerpo del que Cristo es la Cabeza: vive de El, en El y por El; El vive con ella y en ella.
La Iglesia es la esposa de Cristo: la ha amado y se ha entregado por ella. La ha purificado por medio de su sangre. Ha hecho de ella la Madre fecunda de todos los hijos de Dios.
La Iglesia es el templo del Espíritu Santo. El Espíritu es como el alma del Cuerpo Místico, principio de su vida, de la unidad en la diversidad y de la riqueza de sus dones y carismas.
Así toda la Iglesia aparece como el pueblo unido por la unidad del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. (San Cipriano. LG.4).
(Catecismo de la Iglesia católica, Nos. 802 - 810).
Qué debemos hacer para tomar conciencia de nuestra condición de miembros de la Iglesia de Cristo, según nos lo acaba de presentar el Catecismo Católico.
Qué sentimientos y actitudes sugiere la toma de conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia del Señor ?
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1.2. ATRIBUTOS ESENCIALES DE LA IGLESIA: UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA.
Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es Una, Santa, Católica y Apostólica. (LG.8). Estos cuatro atributos, inseparablemente unidos entre sí, indican rasgos esenciales de la Iglesia y su misión. La Iglesia no los tiene por ella misma; es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser Una, Santa, Católica y Apostólica, y El es también quien la llama a ejercitar cada una de esas cualidades.
La Iglesia es UNA: tiene un solo Señor; confiesa una sola fe, nace de un solo bautismo, no forma más que un solo Cuerpo, vivificado por un solo espíritu, orientado a una única esperanza. (Cf. Ef.4, 3-5) a cuyo término se superarán todas las divisiones. La voluntad del Señor desde el comienzo fue la UNIDAD: Padre, que todos sean uno como tu y yo somos una misma cosa. Que todos sean uno para que el mundo crea. (Jn17, 20-21)
La Iglesia es SANTA: Dios santísimo es su autor; Cristo, su Esposo, se entregó por ella para santificarla; el Espíritu de santidad la vivifica. Aunque comprenda pecadores, ella es inmaculada. En los santos brilla su santidad; en María es ya la enteramente santa.
La Iglesia es CATOLICA: anuncia la totalidad de la fe; lleva en si y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; es, por su propia naturaleza, misionera. (AG.2).
La Iglesia es APOSTOLICA: Está edificada sobre sólidos cimientos: los doce apóstoles del Cordero (Ap.21, 14); es indestructible (Mt.16, 18); se mantiene infaliblemente en la verdad. Esta Iglesia subsiste en la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Sin duda, fuera de su estructura visible pueden encontrarse muchos elementos de santificación y de verdad. (LG.8).
(Catecismo de la Iglesia Católica, Nos. 866 al 870)
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Qué sentimientos y compromisos nos suscitan esos atributos esenciales de la Iglesia ?
Cuáles son los atributos de la Iglesia que más se destacan en nuestra comunidad en estos momentos, y cuáles los que menos aparecen?
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1.3 ORGANIZACION DE LA IGLESIA.
Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el derecho canónico se denominan Clérigos; los demás se llaman Laicos. Hay, por otra parte fieles que perteneciendo a uno de ambos grupos, por la profesión de los consejos evangélicos, se consagran a Dios y sirven así a la misión de la Iglesia (Código de Derecho Canónico 207,11-2).
Para anunciar su fe y para implantar su Reino, Cristo envía a sus apóstoles y a sus sucesores. El les da parte en su misión. De El reciben el poder de obrar en su nombre.
El Señor hizo de San Pedro el fundamento de su Iglesia. Le dio las llaves de ella. El Obispo de la Iglesia de Roma, sucesor de San Pedro, es la cabeza del colegio de los Obispos, Vicarios de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal en la tierra.
El Papa goza, por institución divina, de una potestad suprema, plena, inmediata y universal para cuidar las almas.
Los Obispos, instituidos por el Espíritu Santo, suceden a los apóstoles. Cada uno de los Obispos, por su parte es el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares (LG 23).
Los obispos, ayudados por los presbíteros, sus colaboradores, y, por los diáconos tienen la misión de enseñar auténticamente la fe, de celebrar el culto divino, sobre todo la Eucaristía, y de dirigir su Iglesia como verdaderos pastores. A su misión pertenece también el cuidado de toda las Iglesias, con y bajo el Papa.
Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo de los negocios temporales, Dios les llama a que movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento. (AA.2)
Los laicos participan en el sacerdocio de Cristo: cada vez más unidos a El, despliegan la gracia del Bautismo y de la Confirmación a través de todas las dimensiones de la vida personal, familiar, social y eclesial, y realizan así el llamamiento a la santidad dirigido a todos los bautizados.
Gracias a su misión profética, los laicos están llamados a ser testigos de Cristo en todas las cosas, también en el interior de la sociedad humana. (GS.43, 4)
Debido a su misión regia, los laicos tienen el poder de arrancar al pecado su dominio sobre si mismos y sobre el mundo por medio de su abnegación y santidad de vida. ( LG.336).
La vida consagrada a Dios se caracteriza por la profesión pública de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en un estado de vida estable reconocida por la Iglesia. Entregado a Dios supremamente amado, aquel a quien el Bautismo ya había destinado a El, se encuentra en el estado de vida consagrada, más íntimamente comprometido en el servicio divino y dedicado al bien de toda la Iglesia.(Catecismo 934-945)
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Qué debemos hacer para que los servidores de la Iglesia sean más santos, cumplidores de sus deberes ?
Cómo pueden los laicos realizar satisfactoriamente su misión en la Iglesia hoy ?
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1.4 QUÉ ES LA DIÓCESIS ?
Esta Iglesia de Cristo está verdaderamente presente en todas las legítimas comunidades locales de fieles, unidas a sus pastores. Estas, en el Nuevo Testamento, reciben el nombre de Iglesias (Ver encabezamiento de las cartas de S. Pablo). En ellas se reúnen los fieles por el anuncio del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Señor...En estas comunidades, aunque muchas veces sean pequeñas y pobres o vivan dispersas, está presente Cristo, quien con su poder constituye a la Iglesia una, santa, católica y apostólica.(LG 26)
Se entiende por Iglesia particular, que es en primer lugar la diócesis (o la eparquía), una comunidad de fieles cristianos en comunión en la fe y en los sacramentos con su obispo ordenado en la sucesión apostólica (Código de Derecho canónico 368-369). Estas Iglesias particulares están formadas a imagen de la Iglesia Universal. En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia católica, una y única. (LG 23) (Catecismo 832-833).
Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares (LG 23). Como tales ejercen su gobierno pastoral sobre la porción del Pueblo de Dios que les ha sido confiada (LG 23), asistidos por los presbíteros y los diáconos (Catecismo 886)
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Qué saben Uds. de la Diócesis: fundación, obispos, parroquias, sus principales instituciones ?
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1.5. EN CONCLUSIÓN: QUÉ ES LA PARROQUIA?
LA PARROQUIA es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular o diocesana, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio (Código de Derecho canónico, 515,1).
Es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, la congrega en esta celebración; le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en obras buenas y fraternas:
No puedes orar en casa como en la iglesia, donde son muchos los reunidos, donde el grito de todos se eleva a Dios como desde un solo corazón. Hay en ella algo más: la unión de los espíritus, la armonía de las almas, el vínculo de la caridad, las oraciones de los sacerdotes. (San Juan Crisóstomo) (Catecismo no. 21-79)
La parroquia es la comunidad eucarística y el corazón de la vida litúrgica de las comunidades cristianas; es un lugar privilegiado para la catequesis de los niños y de los padres (Catecismo 2226).
La parroquia realiza una función en cierto modo integral de la Iglesia, ya que acompaña a las personas y familias a lo largo de su existencia, en la educación y crecimiento de su fe. Es centro de coordinación y de animación de comunidades, de grupos y movimientos. Aquí se abre más el horizonte de comunión y participación. La celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos hace presente de modo más claro, la globalidad de la Iglesia...La parroquia viene a ser para el cristiano el lugar de encuentro, de fraterna comunicación de personas y de bienes, superando las limitaciones propias de las pequeñas comunidades. En la parroquia se asumen, de hecho, una serie de servicios que no están al alcance de las comunidades menores, sobre todo en la dimensión misionera y en la promoción de la dignidad de la persona humana, llegando así, a los migrantes más o menos estables, a los marginados, a los alejados, a los no creyentes y, en general, a los más necesitados (Puebla 644).
La parroquia va logrando diversas formas de renovación, adecuadas a los cambios de estos últimos años. Hay cambio de mentalidad entre los pastores; se llama a los laicos para los consejos de pastoral y demás servicios; constante actualización de la catequesis, presencia mayor del presbítero en el seno del pueblo, principalmente por medio de una red de grupos y comunidades (Puebla 631)
En la línea de la Evangelización, la parroquia presenta una doble relación de comunicación y comunión pastoral: a nivel diocesano se integran las parroquias en zonas, vicarías, arciprestazgos; al interior de sí misma, se diversifica la pastoral según los distintos sectores y se abre a la creación de comunidades menores (Puebla 632).
Comprendiendo y viviendo este concepto de parroquia según la doctrina de la Iglesia y las orientaciones de su magisterio pastoral, podemos experimentar con toda propiedad nuestra fe en el Señor gozando de todos los derechos y gracias que Él nos ofrece en su Iglesia; de igual modo, podemos comprometernos conscientemente con generosidad y alegría a trabajar por la evangelización construyendo en nuestra comunidad el Reino de Dios
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Qué interés puede suscitar en la comunidad el saber en qué consiste una parroquia ?
Cómo expresar mejor el interés y el cariño por nuestra parroquia?
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1.6 CÓMO FUNCIONA NUESTRA PARROQUIA
Según el PLAN DIOCESANO DE EVANGELIZACIÓN Y RENOVACIÓN (PDER) de nuestra Diócesis de Socorro y San Gil el proceso pastoral se lleva teniendo en cuenta la siguiente organización:
1. Pastoral comunitaria que se refiere a todo lo que tiene que ver con la evangelización de la comunidad en sí misma.
1.1 Pastoral con el conjunto. Le corresponde organizar lo necesario para que el mensaje evangelizador llegue a todos los miembros de la comunidad, a todo el pueblo de Dios que forma parte integral de la parroquia.
1.2 Pastoral de grupos eclesiales (o sinodales). Corresponde al gran ideal según el cual hemos de experimentar que la genuina fe de la Iglesia se ha de vivir en comunidad. Esta es la razón del gran esfuerzo que se hace al porfiar en los pequeños grupos eclesiales.
1.3 Pastoral familiar. La primera experiencia de fe eclesial se hace en la familia. De ahí la insistencia que debe haber en una pastoral organizada en el mejoramiento de la vida cristiana de familia.
2. Pastoral sectorial. Tiene como tarea atender el proceso evangelizador de los distintos sectores que integran la comunidad parroquial a saber:
2.1 Pastoral con la niñez
2.2 Pastoral con la juventud
2.3 Pastoral Vocacional
2.4 Pastoral con el Magisterio
2.5 Pastoral con los universitarios
2.7 Pastoral para bautizados comprometidos en la política y en la administración municipal.
3. Servicios pastorales
3.1 Catequesis parroquial para niños y adolescentes
3.2 Catequesis presacramental de niños y adultos
3.4 Pastoral de animación litúrgica
3.5 Espiritualidad comunitaria.
3.6 Pastoral de Asistencia y caridad
3.7 Delegación pastoral de la salud
3.8 Rehabilitación de alcohólicos y drogadictos
3.9 Pastoral de centros de rehabilitación
3.10 Pastoral de Misiones
3.11 Pastoral de Educación religiosa escolar.
3.12 Pastoral de la salud
4. Pastoral social
4.1 Promoción humana y organización comunitaria.
4.2 Vida, Justicia y Paz
4.3 Pastoral de ecología y medio ambiente
5. Pastoral Ministerial
5.1 Pastoral sacerdotal
5.2 Pastoral con religiosos y religiosas
5.3 Pastoral con seminaristas
5.4 Pastoral con ministros laicos.
6. Estructuras de apoyo
6.1 Comunicación en la Base.
6.2 Medios de comunicación social.
7. Organismos de diálogo.
7.1 Consejo de Laicos Organizados.
8. Organismos de propuesta y elaboración
8.1 Consejo Diocesano de Pastoral.
8.2 Equipo Diocesano de Animación Pastoral - EDAP.
8.3. Equipo Parroquial de Animación Pastoral - EPAP.
9. Organismos de conducción
9.1 Vicaría de Pastoral.
9.2 Visitas Pastorales y visitas Parroquiales del Señor Obispo.
9.3 Vicarías Episcopales.
9.4 Arciprestazgos.
9.5 Comités, consejos y Equipos Parroquiales.
10 Organismos de Decisión.
10.1 Consejo Presbiteral.
10.2 Asamblea Parroquial.
EN LA ACTUALIDAD LA PARROQUIA DE MARÍA AUXILIADORA TIENE LA SIGUIENTE ORGANIZACIÓN, SEGÚN EL PLAN PASTORAL DIOCESANO:
1. PASTORAL COMUNITARIA
1.1 Pastoral con el conjunto: responden el Párroco y el Epap
1.2 Pastoral de Grupos eclesiales (sinodales): responsables, el Párroco y el Comité de Grupos eclesiales.
1.3 Pastoral Familiar: responsables, el Párroco y un incipiente comité de familia.
2. PASTORAL SECTORIAL
2.1 Pastoral infantil: responsables, el Párroco y el Comité de catequesis para infantes (Los Amigos de Jesús)
2.2 Pastoral Juvenil: responsables, el párroco y el Comité juvenil (incipiente).
3. SERVICIOS PASTORALES
3.1 Catequesis parroquial (capacitación de catequistas y catequesis bíblica para adultos), catequesis presacramental, Prebautismal, Prematrimonial, para Primera Comunión y para Confirmación: responsables, el Párroco y comité de Catequesis.
3.2 Pastoral de animación litúrgica: Proclamadores de la Palabra, Animadores del canto litúrgico, Acólitos, Guardianes del templo y de la Sacristía. Responsables: Párroco y comité de Liturgia.
3.3 Pastoral de Asistencia y caridad: atención a los más necesitados mediante la distribución de las ofrendas correspondientes al programa dominical El domingo mi bocado para el más necesitado, y a las donaciones esporádicas traídas al despacho en alimentos o en medicinas. Por ahora se atiende con unos 25 a 30 mercados semanales.
4. Organismos de conducción: el EPAP (Equipo parroquial de animación pastoral).
De qué modo podría uno formar parte de alguno de esos comités para colaborar mejor en la parroquia ?
Qué se puede sugerir para la mejor marcha de las actividades de la parroquia ?
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2. HISTORIA DE LA PARROQUIA DE MARIA AUXILIADORA. SU PROCESO DE EVANGELIZACIÓN.
2.1 NACIMIENTO DE LA PARROQUIA
2.1.1 Por qué se crea la Parroquia de MARÍA AUXILIADORA ?
+ Porque la ciudad de San Gil tenía solamente la parroquia de la Catedral y como crecía en feligreses se vio la urgencia de administrarlos mejor pastoralmente creando otra parroquia.
+ Porque la creación de una nueva parroquia estimula y fomenta la fe y el amor a la Iglesia católica.
+ Porque al crear esta nueva parroquia se percibe mejor la fecundidad de la Iglesia y su vocación original a la unidad, a la comunión, a la fraternidad. De hecho, después de fundar la parroquia de MARÍA AUXILIADORA se han creado muchas más parroquias en la ciudad y en la diócesis.
2.1.2 Quiénes fueron sus fundadores ?
En primer lugar, el Excelentísimo Monseñor Pedro José Rivera Mejía, obispo diocesano en ese momento.
El ilustrísimo Monseñor José Miguel Pinto Gómez, quien era su Vicario General.
Los ilustres sacerdotes Monseñor Heliodoro Ríos quien había sido párroco de la Catedral y quien desde hacía tiempos había anhelado la fundación de la parroquia consagrándosela a MARÍA AUXILIADORA; Monseñor Roberto Quijano Ardila, párroco de la Catedral en esos momentos. El Padre Ulpiano Serrano quien había dejado en su testamento un legado para la construcción de la primera capilla en donde se inició el culto parroquial. El señor Arzobispo Héctor Rueda Hernández, en ese tiempo sacerdote canciller diocesano. Y el Padre Ciro Alfonso Gómez Serrano, primer párroco de la recién fundada parroquia, y en 1960 nombrado rector del seminario mayor de San Gil y un año después Obispo de Girardot; y en 1972 destinado como obispo coadjutor de la Diócesis de Socorro y San Gil, con derecho a sucesión, cargo que desempeñó desde 1975 hasta enero de 1981 cuando murió.
Son dignos de mención por su generosidad y por su trabajo en la fundación de la parroquia y en la construcción de su templo, entre otras los siguientes laicos:
Don Samuel Martínez del lote inicial ubicado en el barrio Fátima, carrera 7 entre calles 6 y 7 con destino a la construcción del templo pero más tarde utilizado para construcción de las casas de los primeros obreros de la construcción del templo.
Don José Dolores Rodríguez quien donó la casa-lote donde actualmente está construido el santuario.
Para la construcción del templo: el iniciador del proyecto fue el mismo párroco fundador, Monseñor Ciro Alfonso Gómez, el 18 de noviembre de 1957. El arquitecto fue el Dr. Guillermo Collazos Rubio. Los trabajos se iniciaron y estando ya la mayor parte de la cimentación se hizo la ceremonia de la bendición de la primera piedra el 24 de mayo de 1961.
Desde un comienzo fueron alma y vida por su colaboración económica y de trabajo, Luis Jesús Santos y Luis Patiño, de la vereda de San José. Tito Rodríguez y Rafael Silva de la vereda de Santa Lucía. Roberto Martínez, Jesús Cardozo, Pastor Cardozo de Hoya de Monas. Ricardo Millán, Miguel Antonio Galvis, Familia Pelayo Galvis, de Santa Bárbara. Juan Fuentes y Victoriano Duarte. Juan de Dios y Antonio Rueda, David Rueda, y Fortunato Corzo, Isaac Blanco y Alfredo Hernández, del Boquerón. Paulino y Marina Gualdrón, Rito Antonio Muñoz, Rafael Gualdrón, de Cañaveral. De Versalles, Cristóbal Fiallo, María de Jesús Fiallo, Pablo Emilio Ramírez. De Buenos Aires, Daniel Forero, Angel María Ardila, Domingo Ardila, Pedro Miguel Ardila, Pedro Miguel Sánchez, Jesús Vargas y Mercedes Angarita, José del Carmen Wandurraga y Ana María Cardozo , Pastor Forero, Angel María Miranda, de Resumidero. El Padre Camilo Tapias y José del Carmen Arias, familias Nova Arias, de San Pedro. Familia Vásquez Bueno, Nova Monsalve, y Bravo Ardila.
En el sector urbano, Judit Chacón de Ardila, María Antonia de Ruiz, Pacomio Silva y Señora, Pablo Antonio Carreño, Juan Emidgio Quiroz, Ester Moreno de Henao, Elisa de Sarmiento, Teresa Monsalve de Arenas, familia Ortiz Gómez, Fiallo Gualdrón., Débora Cubillos de Gómez, Roberto Suárez, Teresa Oliveros de Sánchez, Familia Torres Chinchilla.
Trabajaron en la construcción: los maestros José Amador, José de Jesús Sánchez, Luis Emilio Rueda, representante de los primeros obreros, Antonio Pereira, jefe de los talladores de la piedra; y otros obreros Santiago y Marcos Bueno, José del Carmen Ayala, Pedro Antonio Ballesteros, Félix Antonio Vesga, Pascual Mancilla, Pedro Alías López, a cuya cabeza estaba el maestro Saúl Sánchez con quien se concluyó la obra en 1981.
Un reconocimiento especial para el maestro JOSÉ ANTONIO LÓPEZ, escultor, autor de la gran imagen de la Santísima Virgen Auxiliadora del Santuario y del Vía crucis del muro lateral derecho.
Solo Dios conoce quiénes más y de qué modo han colaborado tantos feligreses para llevar a feliz término la obra del templo y la organización de esta parroquia en estos cincuenta años; sólo Él les dará la justa recompensa.
2.2 EL CRECIMIENTO DE LA PARROQUIA
Durante estos cincuenta años han sido Obispos diocesanos: Monseñor Pedro José Rivera Mejía, Monseñor Ciro Alfonso Gómez Serrano, Monseñor Víctor Manuel López Forero, Monseñor Jorge Leonardo Gómez Serna, Monseñor José de Jesús Pimiento Rodríguez, Monseñor Ismael Rueda Sierra. Ellos han sido los primeros guías y signos eficaces del buen Pastor en la comunidad. Los párrocos son sus cooperadores en virtud del sacramento del orden por medio del cual han sido hechos partícipes del sacerdocio ministerial del Señor cuya plenitud sacramental tienen los obispos.
2.2.1 LOS PÁRROCOS
2.2.1.1 Monseñor Ciro Alfonso Gómez Serrano: a partir de su fundación, el 24 de febrero de 1957 hasta el 8 de noviembre de 1960. Inició su tarea pastoral en la nueva parroquia imprimiéndole la impronta de su sacerdocio auténticamente vivido, con gran fervor apostólico, y sellando estos comienzos con su ardiente amor mariano y su afán por la santidad de la comunidad puesta bajo su cuidado.
Tan pronto inició su ministerio aquí se dio al trabajo de conseguir lo necesario para las bases del Santuario. Las personas mayores guardan aún el recuerdo de los famosos bazares que organizaba haciendo despliegue de su don de gentes y recibiendo la gratitud de su generosa feligresía que cubría su sotana de billetes para la obra que estaba iniciando. No desaprovechaba ninguna ocasión para orientar espiritualmente a la comunidad en especial en el amor a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora.
2.2.1.2. Padre José de Jesús Monsalve: Párroco en dos ocasiones. La primera, como sucesor de Monseñor Ciro Alfonso Gómez, a partir del nueve de noviembre de 1960 hasta el 10 de febrero de 1968. Tomó con extraordinario dinamismo la misión confiada por el Señor Obispo. Su amor a la Santísima Virgen fue el sello de su ministerio apostólico y se manifestó en su obra espiritual y material.
En cuanto a lo espiritual, la propagación y el movimiento apostólico mariano, La Legión de María fue el instrumento y soporte de todo su trabajo. Con admirable y perseverante celo apostólico el Padre José de Jesús logró que la nueva parroquia se impregnara de un ferviente amor mariano con el fuego y la perseverancia característicos de la Legión de María que alcanzó todos los ambientes y niveles de la comunidad que empezaba a organizarse en torno a la devoción y al cariño a María Auxiliadora. (Muy pronto estableció Presidia de legionarios en seis sectores y en nueve veredas integrados por familias completas, por grupos de jóvenes y hasta de niños. Para nadie era extraña la Legión de María en la Parroquia). Era el fuego animador de todas las actividades tanto espirituales como materiales. Era el gran signo de identidad de esta nueva parroquia.
Organizó la fiesta de María Auxiliadora del 24 de mayo cada año como la gran fiesta patronal. Con este motivo lograba poner en movimiento a todos los miembros de la comunidad; dicha fiesta era preparada sobre todo con la novena a la Virgen que se hacía con todo fervor y con la participación de la gran mayoría de la comunidad en sectores urbanos y con mayor solemnidad aún en los grupos del campo: todo se hacía teniendo como centro la oración y procesión con sendas imágenes de María Auxiliadora que luego eran traídas a la procesión de la fiesta engalanadas con toda clase de flores y arreglos y acompañadas por muchos miembros de las comunidades especialmente por grupos de niños. Esta tradición se ha bregado a conservar hasta la fecha.
El ministerio sacerdotal del Padre José de Jesús, con su acento mariano y ayudado con el baluarte apostólico que era la Legión de María, resultó verdaderamente providencial para que esta naciente parroquia echara raíces hondas en su fe, en su amor al Señor, a la Santísima Virgen y a la Iglesia.
En cuanto a lo material, dedicó todo su entusiasmo pastoral con la ayuda de una gran cantidad de apóstoles laicos legionarios y de muchas personas generosas de la parroquia y de la ciudad, y con el aporte económico indispensable de los católicos alemanes (ADVENIAT) a la construcción del templo Santuario de María Auxiliadora, bajo la dirección del arquitecto que había presentado el proyecto, el doctor Guillermo Collazos Rubio. Fue el P. José de Jesús quien tuvo el honor de inaugurar esta obra verdadera novedad y belleza del arte religioso de la ciudad. Lamentablemente no consta en nuestros archivos cuándo se dio por concluida la construcción de manera definitiva.
2.2.1.3. Padre Luis Francisco Monsalve Pinto Toma posesión el 5 de enero de 1968 y comienza su ministerio pastoral el día diez de febrero de mil novecientos sesenta y ocho (según consta en el libro de Bautismos 6 Folio 570) se esmeró en continuar los planes y programas trazados por su antecesor y hermano sobre los que se desarrollaba la Parroquia en esos momentos tanto en lo espiritual como en lo material. Trabajó hasta junio de 1971.
2.2.1.4. Padre José Dolores Solano Martínez.Tomó posesión el 18 de junio de 1971 y trabajó hasta el 27 de diciembre de 1971. Tiempo insuficiente para desarrollar planes y programas pastorales de gran incidencia, aunque suficiente para saber acoger y orientar a cuantos estuvieron bajo su cuidado pastoral como sabe hacerlo el P. Solano.
2.2.1.5. Padre José Expedito Díaz Orejarena. Desde el 2 de enero de 1972 al 3 de diciembre de 1975. Su deceso se produjo en Bucaramanga el 18 de diciembre del año 1975. Todo su empeño pastoral consistió en acompañar el proceso evangelizador sostenido en la parroquia por el movimiento legionario y su afán por el embellecimiento del templo.
2.2.1.6. Padre José de Jesús Monsalve Pinto. Regresó como Vicario Ecónomo el 4 de diciembre de 1975 y se posesionó como párroco por segunda vez el 19 de mayo de 1976 hasta el 24 de febrero de 1984. Reanudó su trabajo apostólico reorganizando y fomentando la Legión de María, creando en el año 1976 quince nuevos grupos y enviando a capacitar un importante número de líderes veredales al instituto de Liderato de Zapatota. Dio mucha importancia a la catequesis, promoviendo la capacitación de catequistas.
En lo material puso al día la economía de la parroquia e inauguró el piso de mármol del presbiterio.
En este periodo se celebraron las bodas de plata de María Auxiliadora (24 de febrero de 1982). Se dio como concluida totalmente la obra del Santuario sobre todo en el aspecto de su embellecimiento.
2.2.1.7. Padre Eduardo Ardila García. Toma posesión el 24 de febrero de 1984 hasta el 2 de febrero de 1992. Con su entusiasmo, dinamismo y conocimiento del recién iniciado Plan Diocesano de Pastoral y acabando de ser Vicario General de la Diócesis, se puso en la tarea de hacerlo efectivo en la Parroquia y con ese fin emprende la misión de ambientar y capacitar a la comunidad y a sus agentes de pastoral con miras a la formación de las Comunidades Eclesiales de Base., según los ideales del plan.
Y como todo giraba alrededor de la familia se inauguró aquí el movimiento familiar cristiano con seis grupos cuya proyección llegó no solo a las parejas de esposos sino a grupos de jóvenes y niños; además de la parroquia de María Auxiliadora se extendió a otras de la ciudad incluso de la diócesis. El éxito era muy promisorio y reconocido por todos. Mons. Eduardo Ardila tenía el carisma de orientador de la familia y lo hacía con mucha propiedad y reconocida eficacia. Sin embargo, no se pudo crear el Movimiento Familiar Parroquial.
En el orden social, se promovió la vida comunitaria de solidaridad y de cogestión mediante cooperativas veredales, con la asesoría de las religiosas misioneras de la Inmaculada.
Con el fin de estimular el ambiente juvenil sano, de comunidad y de solidaridad en las veredas y de luchar contra el alcoholismo y sus consecuencias se promovió el deporte mediante las Olimpiadas Veredales.
A pesar de todo ese dinamismo apostólico de la familia se notó el vacío de la formación o capacitación de apóstoles seglares que se entregaran más a fondo al desarrollo del plan de pastoral propuesto y concretamente a seguir trabando por la pastoral familiar.
En cuanto a lo material, se construyó en el antiguo solar de la Casa Cural, con financiación de Corporaciones Bancarias el Edificio en el que actualmente funciona el despacho parroquial, logrando salvar para la parroquia el apartamento contiguo al despacho, dos locales comerciales y un pequeño apartamento en el mismo edificio, dejando saldadas las deudas gracias a la venta de los otros apartamentos. El apartamento de la Parroquia (2003) estuvo destinado para Casa Cural adaptándosele una comunicación con el templo parroquial. La última obra que gestionó el Padre Eduardo fue el salón parroquial contiguo a los apartamentos y en la parte lateral izquierda del templo.
2.2.1.8. Padre Alfredo Mogollón Afanador. Desde el 2 de febrero de 1992 hasta el 22 de enero de 1995. La parroquia recibe al nuevo párroco con la esperanza de dar nuevos impulsos a la pastoral gracias a la juventud y dinamismo, a las capacidades y gran creatividad del Padre Alfredo quien tanto ha aportado al desarrollo del P.D.E.R. En efecto en sus casi tres años se reanudó el esfuerzo por marchar pastoralmente según las directrices del Plan Diocesano de Pastoral.
Se renueva el E.P.A.P., se reorganiza la catequesis, insistiendo en la responsabilidad de los padres de familia catequistas, se activan los comités de liturgia, de cuestión social, de mensajeros, de magisterio, se da impulso al bachillerato rural y a la capacitación de líderes comunitarios campesinos. Se hizo esfuerzo en involucrar a un importante número de jóvenes en las actividades pastorales como visitadores pero con la queja de no ser perseverantes.
En una visión integral de la actividad pastoral y de la vida cristiana el Padre Alfredo ofrecía la oportunidad de diferentes cursos que brindaran bienestar y hasta posibilidades económicas a quienes los recibieran.
2.2.1.9. Padre Arnulfo Carreño Sarmiento. Se posesionó el domingo 22 de enero de 1995 hasta el 9 de enero del 2000. Dos acontecimientos se destacan en el primer año de su trabajo pastoral en la parroquia: El centenario de la Diócesis y la semana de la Fraternidad cuyo coronamiento fue el nacimiento de los Pequeños Grupos Eclesiales en el mes de agosto en toda la Diócesis. Fue asignado el Padre Hernando Talero Andrade como auxiliar en la Liturgia dominical y en la catequesis pre - bautismal.
En el orden espiritual, teniendo como fondo los acontecimientos anteriormente mencionados se logró fortalecer el trabajo pastoral aumentando considerablemente en número de laicos en los encuentros pastorales de la parroquia. Se reorganiza la catequesis invitando a participar a otras personas: 17 laicos y 4 religiosas
Con motivo de la Semana de la Fraternidad, hubo mucha ambientación y despertar misionero en la comunidad. Consta en las actas de la visita vicarial que la respuesta de los sectores y veredas en la Semana de la Fe, fue extraordinaria y promisoria.
Se sigue destacando la vida litúrgica de la Parroquia, bastante participación, mucha animación por parte de tres seminaristas y de varias religiosas en la liturgia de los fines de semana. Pero nunca se conformó un comité de liturgia independiente con personas de la comunidad que pudieran responder por su cuenta.
En la cuestión social, se impulsó el bachillerato rural en algunas veredas, y se contaba con la asesoría de dos agentes de la pastora social (Sepas).
Restauró la antigua casa cural que había estado arrendada o alquilada por varios años y volvió a ser residencia del párroco.
Rescató de una posesión confusa el lote que la parroquia tiene en el sector de El Recodo.
2.2.1.10. Padre Cecilio Alfonso Prada. Fue párroco desde el domingo 9 de enero de 2000 hasta el lunes 24 de enero de 2005. El gran acontecimiento de fondo con el que inició su ministerio pastoral en la parroquia fue la gran celebración en la Iglesia y en el mundo de los dos mil años del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Desde el punto de vista espiritual la tarea pastoral del Padre Cecilio estuvo centrada en mantener el trabajo que se había iniciado, sobre todo lo referente a los grupos eclesiales. Luego dio gran impulso al programa de capacitación de laicos especialmente en las veredas asistiendo por medio de tutores los grupos que se habían conformado.
En el orden material, las obras que realizó el Padre Cecilio fueron: el cambio de la iluminación del templo, el traslado del Sagrario al muro adjunto a la sacristía, la apertura en el muro de piedra del arco para acceder al Santísimo, el cambio del altar de piedra original por el actual que es más pequeño. Se esmeró en mantener pintadas y arregladas las bancas del templo y, en general estuvo atento en la correcta administración del templo y de todos los bienes de la parroquia.
Para favorecer el servicio de la cripta hizo algunas secciones de osarios. Puso la puerta de corredera del salón parroquial y cambió la reja de acceso al Santuario por la carrera novena.
2.2.1.11. Padre Alvaro Santamaría Díaz. Tomó posesión el lunes 24 de enero de 2005. Este había sido proclamado por la Iglesia el año de la Santísima Eucaristía. Este hecho sirvió para que el nuevo ministerio pastoral tuviera como acento desde el comienzo el crecimiento de la fe en este Sacramento verdadero corazón y fuente de la vida de la Iglesia, como lo definía en la encíclica Ecclesia de Eucaristia el santo Padre Juan Pablo II. Y también desde el comienzo quedó establecido que el fomento del conocimiento y de la devoción mariana, y el estudio sistemático de la Biblia ofrecido a todos los que quisieran, serían otros de los elementos fuertes en el camino pastoral de este período, claro está, todo enmarcado en los lineamientos del PDER, y como instrumentos del Espíritu para el robustecimiento de la fe de la comunidad parroquial y como salvaguarda de su unidad frente a los embates de las sectas protestantes que proliferan en esta parroquia.
Se inició el trabajo convocando a los integrantes del EPAP, y con ellos la búsqueda e integración de los comités más urgentes: de Liturgia, de Catequesis, de ASISTENCIA Y CARIDAD, de Economía. Estos comités lograron funcionar y se mantuvieron gracias a la participación de sus miembros en las reuniones mensuales a que fueron convocados. En cambio, se ha luchado por los comités de Pastoral infantil, de Jóvenes, de grupos eclesiales y, especialmente de Familia y no se han logrado conformar del todo hasta el momento.
Como la programación del culto en la parroquia desde hace varios años es abundante se le quiso dar la importancia que merece el Comité de Liturgia; coordinado por un cantor o cantora permanente tiene a su cargo la reglamentación del grupo de Proclamadores de la Palabra durante cada mes, y la dirección del canto litúrgico en cada celebración eucarística a toda la comunidad, para lo cual desde diciembre de 2005 se empezó a orientar la liturgia por medio de video-beam; no solamente ha gustado este medio audiovisual sino que le ha dado esplendor a las celebraciones y ha permitido el pronto aprendizaje de los cantos y la participación más activa de la comunidad.
El Señor Obispo, por petición del párroco y para agilizar la distribución de la Sagrada Eucaristía los domingos y fiestas más importantes y para llevar la Santa Comunión a los enfermos instituyó un grupo de siete ministros extraordinarios de la Comunión. Su servicio ha sido muy efectivo y generoso.
Se ha bregado a dar toda la importancia que tiene la Catequesis en la parroquia, para lo cual se estableció la capacitación permanente de quienes tienen a su cargo esa sagrada responsabilidad. El párroco coordina esa capacitación en la mañana del tercer sábado de cada mes. Y se complementa con el curso permanente de Biblia que se ofrece para todos los que quieran todos los viernes en la noche.
Con ciertas dificultades se ha iniciado un programa especial de Catequesis infantil creando grupos de niños llamados los Amigos de Jesús con el fin de suscitar el interés de los niños por el descubrimiento de la persona de Jesús y su adhesión a Él, con la seguridad de que este es el mejor camino para asegurar una Iglesia renovada por ser evangelizada en la base que son los niños.
Se reorganizó el Comité de Asistencia y Caridad: se encarga de seleccionar por medio de visitas domiciliarias y la debida carnetización a quienes se les reparten las ofrendas aportadas por la comunidad en la misa dominical, como signo de amor eucarístico (El domingo mi bocado para el más necesitado). De esta forma se logró poner orden a la distribución descontrolada de estas limosnas por las que acudían gentes de toda la ciudad y hasta de pueblos vecinos prestándose hasta para abusos. Además, se continuó prestando el servicio del dispensario de medicinas con el que se presta servicio permanente desde hace unos diez años.
En el orden material, se han logrado construir otras secciones de osarios en la cripta. Se habilitó el salón lateral derecho del presbiterio para un Rincón Mariano en el que se guarda y se venera una serie de elementos religiosos, abierto a la comunidad en los días de fiesta religiosa, con tema mariano buscando de esta forma fomentar el conocimiento y el amor a la Santísima Virgen María desde este santuario. Con el mismo fin se hizo resaltar la hermosa imagen de María Auxiliadora que está en el muro del centro.
Y con el visto bueno del arquitecto constructor de la obra se volvió al lugar original el Sagrario (en la capilla lateral izquierda) buscando darle la importancia que tiene la presencia del Santísimo en nuestro templo fomentando la adoración y visita de los fieles según las pequeñas catequesis dominicales en el año de la Eucaristía. (2005)
2. 2.2 LOS LAICOS
No se puede concebir la parroquia sin la importancia trascendental de los laicos como protagonistas de todo cuanto se realiza. Y los consideramos aquí no como pasivos receptores de servicios pastorales sino como actores vivos y conscientes de todas las actividades que han venido construyendo la parroquia durante cincuenta años. En el camino espiritual que se ha hecho durante este tiempo se ha visto el gran despliegue de relación sacerdotes - laicos como un signo claro del trabajo apostólico de toda la comunidad eclesial, pastores - ministros, cooperadores del Obispo y el pueblo de Dios, todos activos obreros del Reino. Desde este punto de vista sería difícil mencionar a todos los que han ayudado a escribir esta historia cincuentenaria. Dios los conoce y bendice a todos.
Ciertamente hay personas que se ha destacado como laicos fieles cooperadores de los párrocos desde los comienzos. Ya indicamos antes algunos de los grandes colaboradores en los trabajos materiales, concretamente en la construcción del templo. Ahora destacamos nombres de personas que como signo de su compromiso apostólico, de su amor a la Iglesia y de su sentido de pertenencia se destacaron desde los inicios. En los archivos parroquiales se habla del primer consejo parroquial organizado el mismo año de la fundación de María Auxiliadora; lo integraron Jaime Santos, Julia Fuentes, Raúl Santos, Helena Martínez, Gilberto Balaguera, Helí Vásquez y Georgina Delgado. A partir de ese momento siempre ha habido un grupo de laicos amigos colaboradores de la parroquia acompañando al párroco en las orientaciones y decisiones que hay que tomar en bien de la comunidad. Con el plan pastoral diocesano adoptado a partir de 1981 el número de colaboradores ha crecido ostensiblemente permitiendo así una participación más nutrida y generosa de laicos en los EPAP y en los DIFERENTES COMITÉS PARROQUIALES, primeros grandes colaboradores de todos los párrocos.
En la actualidad el EPAP está constituido por Enrique Chacón, Betty de Suárez, Myriam Ruiz, Mariela Ballesteros, Eliana Sánchez, Teresa Ayala, Margy Carreño y Ramiro Fernández.
La primera organización apostólica en la parroquia recién fundada fue LA ADORACIÓN PERPETUA, encargada de promover el amor al Santísimo Sacramento de la Eucaristía y su constante adoración; sus fundadores fueron : Bárbara Chinchilla, Virginia Bayona, Arce linda Patiño, Julieta de Ferro, Margarita Galvis. En el momento actual, año 2006, no existe el grupo de adoradores oficialmente hablando, pero hay varias damas que integran el grupo de GUARDIA DE HONOR DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, Cecilia Vargas, Rosa Becerra, Carmen Plata, Mercedes Rincón, Carmen Lugo, María Hosanna López, y unos cuantos voluntarios que, con frecuencia visitan el Santísimo.
También se fundó la CONGREGACIÓN DE LAS HIJAS DE MARÍA para el fomento del amor y devoción a la Santísima Virgen María; la señorita Emperatriz Fernández fue su primera presidenta. Muchas de ellas hicieron escuela de amor a María en este grupo para luego formar parte de la muy apostólica Legión de María.
El primer grupo de LA LEGIÓN DE MARÍA se fundó el 24 de marzo de 1962, era el Praesidium Regina Mundi y su primer presidente Humberto Neira Márquez. Luego siguió una cadena apostólica promovida por esas semillas de evangelización que eran los integrantes de otros praesidia que nacieron pronto en la parroquia, tanto que el 15 de agosto de 1968 se fundó la Curia legionaria cuyos primeros oficiales fueron: presidenta, María Delia Rodríguez; vicepresidente, Luis Antonio Vargas; secretaria, Elena Rangel, y tesorero, Gilberto Arenas. A los 25 años de la parroquia los oficiales eran: María del Carmen Chaparro. Presidenta; Tránsito Sarmiento, vicepresidenta; Yolanda Mayorga, secretaria; Fernando Corzo, tesorero.
En la actualidad, solo existe el Praesidium Madre de la Misericordia, y uno de niños e n Altos del gallineral, María Reina de la juventud.
En la PASTORAL FAMILIAR que fue promovida en el periodo del Padre Eduardo Ardila se destacaron como colaboradores las siguientes parejas Jorge Chaparro y Gloria Ortiz, Oliverio Rincón y Albinia Castillo, Gerardo Chaparro y Esperanza Jiménez, Mario Gómez y Teresa Reyes, Manuel Supelano y Martha Amaya. Hernando Duarte y Nelly Duarte, Alejandro Chacón y Leticia Rodríguez.
Actualmente no contamos propiamente con un grupo de animación de pastoral familiar sino que se ha reducido a algunas parejas colaboradoras en los cursos prematrimoniales. Mario Gómez y Teresa Reyes, Oliverio Rincón y Albinia Castillo, Avelino Africano y Carmen Díaz, Alfredo Vásquez y Martha Silva, y algunos pertenecientes a otras parroquias
En la celebración de las Bodas de Plata de la Parroquia, según la monografía de esa ocasión, la organización de LA CATEQUESIS era de la siguiente manera: había 120 hogares catequistas distribuidos así; 35 de Primera Comunión, 20 de Perseverancia, y 65 de Iniciación Cristiana. En el sector urbano 57 hogares catequistas destacándose los siguientes catequistas: Stella Méndez de Velásquez, María del Carmen y Gladis Chaparro, Francisco Lozano y Juan de Jesús Mancilla, Leticia Aguilar y Virginia Guerrero, Elena Sánchez de Martínez, Pedro José Ayala, Rosa Delia Ríos y Elsa Rincón, Claudia Pineda, Teresa Pacheco, Teresa Monsalve de Arenas, Blanca y Carmen Fuentes, Edilia Pimiento, Blanca Reyes y Martha Vargas, Benicia Vargas y Débora Cubillos, María del Carmen Daza, Nohemy Sandoval, Carmen Sofía Sánchez de Rangel. Isabel Tarazona, María Delia Duarte de Lizarazo, Amelia López.
En el sector rural 63 hogares catequistas, 18 de Primera Comunión, 35 de Iniciación y 10 de perseverancia, destacándose los siguientes catequistas: Teresa Monsalve de Díaz, María del Carmen y Margarita Mancilla, de la vereda Jaral; Mercedes Vásquez, Rosa María Vásquez , Leticia y Esperanza Ardila, de la vereda de San Pedro; María Elena Ribero Leonor Chávez, Myriam García, Carmen Rosa Murillo, Mercedes Castro y María Pasión Fuentes, de la vereda San José; Oliva y María Elena Galvis y Lucila Ortiz. De la vereda Santa Bárbara; Alicia Monsalve de Ardila, Teresa Ayala y Aurora Sánchez de Guevara. de la vereda Buenos Aires; Mercedes Bernal de Oliveros, de la vereda Versalles, Matilde y Marina Gualdrón, Olga Rueda, de la vereda Cañaveral,; , María del Carmen Sanabria, Angela Gutiérrez, Edilma Corzo, de la vereda Boquerón; María del Carmen Forero, María Elena Díaz de Cardozo, María del Rosario León., de la vereda Hoya de Monas.
En la actualidad prestan el servicio de catequistas en el sector urbano: Guillermina y Cleofelina Pinto Ribero, Betty Méndez de Suárez, Martha Gómez de Vargas, Zoila Rosa Jaimes Lasprilla, Eliana María Sánchez Gómez, Tránsito Sarmiento Rodríguez, María del Tránsito Arciniegas de Estupiñán, Luz Marina Fuentes Arias, María Teresa Pimiento de Arguello, María del Tránsito Osorio, Rosa Vera de Ardila, Yolanda Ballesteros López, Arnulfo Ardila Castro. (14 Catequistas).
En el sector rural los catequistas son: Carmen Rosa Arias Fonce y María Delia Pereira de Cárdenas de la vereda El Recodo, Maruja Rojas de la vereda Jaral ( Limón); Mercedes Vásquez de Ardila de la vereda San Pedro, Marleny González, María del Carmen Rodríguez , Herminda Rodríguez, Gladys Rodríguez de la vereda San José; Lucila Ortiz de Galvis, Bárbara Fuentes de Ortiz, Magdalena Hormiga de Galvis, de la vereda Santa Bárbara, María del Carmen López de Arenas, Socorro Contreras de Forero y Esperanza Silva de Carreño de la vereda Hoya de Monas, María del Carmen Sanabria de Rueda, Hermencia Rueda de Ortega, de la Vereda Boquerón; Matilde Gualdrón, Hilda Rodríguez de Muñoz, de Cañaveral Alto; Javier Orlando Hernández de Cañaveral Bajo; María del Carmen Díaz Fiallo, Isabel Acelas de Matallana de la vereda Versalles; Teresa Ayala Caballero de la Vereda Buenos Aires; Aurora Guevara Sánchez del Guasca. (23 catequistas). Un total de 37 en toda la parroquia.
EL COMITÉ DE CATEQUESIS está conformado por: Zoila Rosa Jaimes Lasprilla, Betty Méndez de Suárez, María del Tránsito Arciniegas de Estupiñán y Eliana María Sánchez Gómez.
EL COMITÈ DE LITURGIA está conformado por: Gustavo Ardila Plata, Rosa Linda Wandurraga, Cleofe García- Herreros, Laureano Vargas y Martha Gómez, Enrique Chacón.
El grupo de Ministros extraordinarios de la Comunión lo integran: Cleofe García Herreros, Cecilia Vargas, Mariela Figueroa, Betty Méndez de Suárez, Guillermina Pinto y Enrique Chacón.
Prestan su servicio al altar como acólitos: Elizabeth y Beatriz Duarte, Diego Fernando y Luz Myriam Lozano, John Alexander Parra, Paola Tatiana Santos, Lucía Katerine González; y se desempeña como Sacristán Pablo Antonio Díaz Hernández.
Coordina el canto y la orientación de la celebración litúrgica mediante la utilización del video Beam, Gustavo Adolfo Ardila Plata con la colaboración de Rita Adela Santamaría, Marina Garzón, Oscar Vargas, Ana Dolores y Luz Amparo Plata y un grupo de cantores.
Integran EL COMITÉ DE ASISTENCIA Y CARIDAD: Luis Alberto Rodríguez y Cleofe García-Herreros, Laureano Vargas y Marta Gómez, Pablo Amaya, Helí Ballesteros, Cecilia Vargas, Beatriz Silva y Rosa Gualdrón.
EL COMITÉ ECONÓMICO está conformado por Oliverio Rincón, Mariana Gómez, Myriam Ruiz de Durán, Constantino Neira, Amparo Acosta y Rodrigo Pico.
Secretaria de Despacho Parroquial Suleima León Rincón y Secretaria de Pastoral Mariela Ballesteros Aparicio.
Responsable del cuidado de la Casa Cural Ana Belén Sarmiento Gómez.

3. LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
3.1 LO QUE NOS ENSEÑA LA IGLESIA
3.1.1 Los fundamentos de la doctrina están en la Sagrada Escritura.
Nada ha enseñado la Iglesia en su magisterio como patrimonio de la fe que no se encuentre fundamentado en la divina Revelación, en las Sagradas Escrituras. Los maestros o doctores (teólogos) tienen como misión ahondar en el dato de las Santas Escrituras y darnos a conocer su contenido, es decir, cuál es el querer de Dios manifestado allí. Acerca de la doctrina referente al misterio de la Santísima Virgen entendemos que está íntimamente ligado a todo el plan salvador y a su culminación o cumplimiento en la plenitud de los tiempos (Gal 4,4). Se trata de la Encarnación de la segunda Persona de la Santísima Trinidad y todo el desarrollo de la misión del Dios Encarnado. En toda esta realidad está totalmente comprometida por designios divinos la Santísima Virgen María Qué nos dice al respecto la Palabra de Dios.
Los evangelistas Mateo y Lucas nos refieren lo concerniente al misterio de la anunciación, del nacimiento y de la infancia de nuestro Señor Jesucristo (Mt 1,18-2,23 y Lc 1,26-2,52). Ahí evidentemente hay directa alusión a María, la Madre de Jesús. El evangelista San Juan nos enseña que la Santísima Virgen María estuvo íntimamente ligada al ministerio apostólico de su Hijo porque relata el signo de las bodas de Caná en los comienzos de dicho ministerio (Jn 2,1-11) y en el episodio de la crucifixión del Señor en donde la Madre de Jesús estaba presente acompañándolo y como signo palpable de su fidelidad, de su amor a toda prueba.
El mismo San Lucas, autor también del libro de Los Hechos de los Apóstoles, nos dice, en la misma línea teológica de San Juan, que el ministerio oficial de la Iglesia a la cabeza de los discípulos Apóstoles estuvo acompañado por la presencia venerada e inspiradora de la Madre del Señor Jesús (Hch 1,14). El mismo evangelista nos ha enseñado la importancia relevante de la Virgen María en el comienzo del cumplimiento de las promesas salvadoras de Dios (Lc 1,26-38). Así como no se puede separar la persona de Jesús de la Virgen María, su Santa Madre, tampoco se puede separar la realidad del misterio de la Iglesia de la Madre del Señor.
El libro del Apocalipsis en el capítulo 12 nos vuelve a evocar la figura de María, la Mujer que está a punto de dar a luz un Hijo que es luego perseguido. La Virgen María es tomada con todo vigor como figura de la Iglesia, que era perseguida por el imperio pagano en aquellos tiempos habiendo producido multitud de mártires. En las primeras páginas de la Biblia hay un pasaje en el que se anuncia de modo misterioso la victoria sobre el mal y el levantamiento de la caída del hombre (Gn 1,15). Este pasaje ha sido llamado el Protoevangelio por ser el primer anuncio del Mesías redentor, anuncio de un combate entre la serpiente y la Mujer, y de la victoria final de un descendiente de ésta. Numerosos Padres y doctores de la Iglesia ven en la mujer anunciada en el Protoevangelio a la Madre de Cristo, María, como nueva Eva, y por tanto, la Madre de la nueva humanidad.
Algunos intérpretes de las Escrituras vieron en las mujeres célebres del Antiguo Testamento figuras de María: Eva, como acabamos de ver, figura la Madre de la nueva humanidad. Débora, Ester, Judit prototipos de la mujer fuerte.
3.1.2 Los dogmas o verdades de fe acerca de María
Un dogma es una verdad que el Magisterio de la Iglesia a cuya cabeza está el Papa, Vicario de Cristo, declara como definitiva y necesaria para la comprensión del misterio revelado. Dicha verdad es, por lo tanto, parte constitutiva del cuerpo de doctrina de la Iglesia; en consecuencia, obliga al pueblo cristiano como verdad contenida en la Revelación divina y por lo mismo, necesaria para la comprensión integral de la revelación, identifica lo esencial de la fe, ilumina el camino de la vida de fe dándole seguridad y garantía de eficacia para un recto vivir en comunión con toda la Iglesia en conformidad con la Voluntad de Dios.
Así pues, las verdades que la Iglesia ha declarado Dogmas respecto a la Virgen María son:
+ La maternidad divina: ella es verdaderamente Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno ´ no porque el Verbo de Dios haya tomado de ella su naturaleza divina, sino porque es de ella, de quien tiene el cuerpo sagrado dotado de un alma racional, unido a la persona del Verbo, de quien se dice que el Verbo nació según la carne (Catecismo Católico 466). María es Madre de Dios porque es realmente la Madre de Jesús, Dios y Hombre perfecto. Dogma definido en el concilio de Éfeso en el año 431.
+ La Virginidad perpetua: la profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real perpetua de María (DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (DS 291). En efecto, el nacimiento de Cristo lejos de disminuir consagró la integridad virginal de su madre (LG 57) La Iglesia confiesa pues, que María, la Madre de Jesús es virgen antes del parto, en el parto y después del parto. De esta manera declara la íntegra y perfecta entrega de María santísima a los planes de Dios. Aunque desde siempre fue acogida esta verdad por la Iglesia fue definida como dogma por su santidad Pablo V en la bula Inmensae bonitatis, el 27 de octubre de 1615.
+ La Inmaculada Concepción: La bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano (DS 2803). La Iglesia ha venerado con fervor esta prerrogativa de María y desde siempre la ha llamado santa, muy santa, beatísima. El mismo Señor la llamó la llena de gracia (Lc 1,28). Este dogma fue proclamado por el Papa pío IX el 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus.
+ La Asunción: La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte. (LG 59) Este dogma fue proclamado por el Papa Pío XII en la bula Munificentissimus Deus el 1 de noviembre de 1950. La fiesta se celebra el 15 de agosto. La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (Catecismo de la Iglesia Católica 966)
3.1.3 Lo que nos enseña la tradición de la Iglesia
Lo que nosotros como Iglesia aprendemos y vivimos tiene sus raíces no solo en la Sagrada Escritura sino también en la Tradición, entendida esta como transmisión viva, llevada a cabo en el Espíritu Santo, estrechamente ligada a la Sagrada Escritura. Por ella, la Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree (DV 8). Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora (DV 8).
Según lo anterior, es el mismo Espíritu Santo el Autor y primer responsable de la genuinidad de las verdades que cree, vive y transmite la Iglesia. Estas verdades son fundamentales para la conservación de la vida en comunión de fe y de amor de la Iglesia. La autenticidad de dichas verdades depende de su coherencia con la Sagrada Escritura, con la doctrina apostólica y de los Santos Padres, con la fe celebrada en la Liturgia. Y la autoridad que va definiendo lo genuino de la Tradición es el Magisterio de la Iglesia, primer instrumento del Espíritu Santo en la conducción de la Iglesia de Cristo.
Y lo que ha venido manteniendo la Tradición de la Iglesia es que en la medida en que se va comprendiendo la grandeza del misterio de Cristo, Dios- Hombre, también se comprende el misterio de María dentro del plan de salvación. E igualmente, el amor, la devoción y el entusiasmo por la Virgen María es consecuencia de la madurez de la fe hondamente cimentada en el misterio de Cristo. Pero también la Tradición, especialmente los Santos que se han destacado por su amor y devoción a la Santísima Virgen María han concluido que este proceder es necesario para lograr un conocimiento y una experiencia más viva y segura de nuestro Señor Jesucristo puesto que nadie como su Santa Madre lo ama y lo conoce.
Esto significa que desde los más remotos tiempos apostólicos la Madre de nuestro Señor fue amada, venerada y tenida como tesoro incomparable por los discípulos de Jesús, por ser su Santa Madre, por su amor y fidelidad a Jesús, por ser la primera discípula suya, porque su vida toda era garantía de confianza y perseverancia en la fe y en el amor de quienes constituían y construían la Iglesia de Dios. De esta manera se convirtió en Reliquia inapreciable, en inspiradora de los caminos de la fe, en Maestra y Modelo de vida cristiana, en Intercesora y Auxilio digna de toda confianza ante Dios, en la más solícita y tierna Madre de los que son el Cuerpo de Cristo, en reflejo permanente del amor maternal de Dios. Y por todo eso, ella constituye para los cristianos genuinos y fieles a Jesucristo, a su plan salvador, un signo inconfundible de identidad, y una garantía perenne y necesaria de unidad; tanto que quererla, venerarla, celebrarla, invocarla, alabarla en constante sintonía con la Iglesia equivale a ser cristiano de la Iglesia católica, la única y genuina Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo hace dos mil años.
3.2 Cómo se expresa el amor a la Santísima Virgen
Como acabamos de ver la relación con la Santa Madre del Señor desde los inicios de la Iglesia ha significado admiración, alabanza, gratitud, ejemplaridad, confianza filial. Y esta experiencia se ha venido manifestando fundamentalmente en la vida de los Santos, en la piedad popular y las expresiones artísticas.
3.2.1 En la vida de los santos. Podemos decir que esta relación de los discípulos - amigos de Jesús con la Virgen Santísima se refleja aún en los mismos evangelios como ya quedó registrado arriba al analizar los fundamentos bíblicos del misterio de la Virgen María (3.1.1).
Al repasar el santoral encontramos como constante que los santos reflejan el sentir y el vivir de la Iglesia en todas las dimensiones de la fe, naturalmente incluida la relación con la Santísima Virgen. Por otra parte, son ellos quienes con su testimonio ejemplar de vida cristiana van mostrando caminos por donde el común de los creyentes va marchando construyendo la comunidad con las características del Reino en los aspectos que le son esenciales. Y se puede comprobar que no ha habido santa o santo que haya omitido su intensa relación con la Santísima Virgen María; más aún, muchos llegan a afirmar que es absolutamente necesaria para el crecimiento espiritual, para la recta comprensión y vivencia de la fe.
Y esto no va en detrimento de la función salvífica absoluta de nuestro Señor Jesucristo, de su carácter de Único Mediador y Redentor de la humanidad. Al contrario, en la medida en que los santos y teólogos profundizan en este misterio de Dios encarnado descubren y enseñan que en los planes divinos de salvación quiso Dios incluir de manera plena, absoluta y necesaria a la Virgen María quien con su donación total a este plan de salvación aporta de modo directo y positivo a la realización de dicho plan no por iniciativa suya sino por designio misterioso del mismo Dios. Por eso, aunque no sea dogma definido oficialmente por el magisterio de la Iglesia, muchos grandes santos y teólogos (doctores) han llamado a María Santísima la Co- redentora, ya que no hubo un instante en ella que no fuera de entrega total al Padre por y con su Hijo Santísimo. Y como la entrega a una causa es íntegra según la integridad del ofrendado, nadie como ella se unió tanto a la vida, pasión y muerte del Señor, y por lo mismo, nadie como ella participó y contribuyó tan decisivamente en la salvación de la humanidad.
La lista de santas y santos que amaron de manera ejemplar y admirable a la Santísima Virgen María sería interminable. Bástenos aquí recordar el nombre de algunos comenzando por S. Juan Apóstol, S. Lucas Evangelista, San Juan Damasceno, San Efrén, San Epifanio, San Atanasio, San Cirilo de Alejandría, San Agustín, San Bernardo, San Francisco de Asís, Santa Clara, Santo Domingo de Guzmán, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Santa Teresa de Jesús, San Juan Eudes, San Alfonso María de Ligorio, San Luis María Grignon de Monfort, Santa Bernardita de Soubirous, San Antonio María Claret, San Juan Bosco, San Maximiliano María Kolbe, su Santidad Juan Pablo II.
Muchos de ellos fundaron comunidades bajo el patrocinio de la Virgen María; otros se dedicaron a promover su devoción como un eficaz instrumento de evangelización; otros escribieron tratados de doctrina mariana (Mariología) y muchas orientaciones a los fieles acerca de la devoción auténtica a la Virgen Santísima. Pero, sobre todo, unos y otros contagiaron a la Iglesia con su ejemplar amor mariano, perseverante y eficaz.
3.2.2 En la piedad popular. A través de la historia se constata fácilmente que el amor a la Santísima Virgen María en el corazón del pueblo ha sido inmenso. Pareciera que el cariño a la Madre del Señor es algo espontáneo, natural, como un auténtico signo de admiración, de gratitud hacia ella; es la conciencia del pueblo cristiano iluminada por el Espíritu Santo la que lo lleva a esas manifestaciones religiosas. Y esto se puede decir no solo de nuestros pueblos tan religiosos, sino de todas las gentes en todos los tiempos. Donde la fe en Jesucristo ha sido predicada por la Iglesia católica e incluso por otras iglesias que conservan mucha cercanía con todos los principios de nuestro credo, allí crece como jardín perfumado y rico en múltiples flores la devoción a la Virgen María.
Son incontables las historias que guardan como reliquias la historia de la Iglesia referentes a las devociones populares y a las celebraciones marianas que el pueblo cristiano rico en imaginación y generoso en creatividad ha hecho y hace en su honor. Al analizar este fenómeno religioso hay que admitir que en medio de este milagro de fe, de unidad y de identidad cristiana católica que produce la piedad popular, se encuentran también ciertos riesgos y hasta desviaciones a causa de la ignorancia religiosa, de la mediocridad de algunas expresiones de fe, de la falta de discernimiento, de las confusiones y de cierto sincretismo en algunos grupos creyentes; todo esto urge la búsqueda de orientación, de capacitación, de madurez humana, y de comprensión del proceso espiritual que se deduce de la vida de fe en toda su genuinidad.
En todo caso, donde ha habido evangelización integral de la Iglesia están necesariamente las huellas bien impresas del amor a la Madre del Señor en el corazón del pueblo evangelizado, y se manifiesta de múltiples maneras: festividades muy solemnes, procesiones, romerías, santuarios, grutas o ermitas, imágenes, mil oraciones a cuya cabeza va el rezo ferviente del Santo Rosario, y el nombre de MARÍA en muchas personas, lugares, instituciones.
Son incontables las historias, leyendas y anécdotas como consecuencia de este ferviente amor a la Madre del Señor en nuestro pueblo cristiano de todos los tiempos, en personas, en hogares o familias, en instituciones, en comunidades eclesiales: milagros, prodigios, conversión, crecimiento de fe, experiencias religiosas de toda clase.
3.2.3 En las bellas artes: Se conoce que desde tiempos remotos han abundado las expresiones de cariño por la Virgen María no solo en actos de culto o religiosidad popular sino también en auténticas y excelentes obras de arte en todas las épocas y en todas las culturas. En la literatura de oriente y occidente son innumerables los poemas de gran altura lírica no solo de santos y teólogos sino de grandes poetas. Quisieron expresar de la manera más hermosa los sentimientos, las experiencias, todo el fervor acumulado a través de los siglos respecto a la Santa Madre del Señor. Por ejemplo, se dice que perteneciente al siglo IV es esta hermosa oración: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita Igualmente se considera una oración muy antigua, atribuida a San Bernardo (Siglo XI) la ¨ Salve.
Es apenas lógico que la poesía y la literatura espiritual derivaran en la música desde los más remotos tiempos de nuestra historia cristiana. Por eso, desde la más antigua música gregoriana hasta la más moderna el nombre y las glorias de María son motivo de inspiración de mil artistas católicos. No existe comunidad que no cante himnos y melodías clásicas y autóctonas a la Santa Madre de Dios, unas veces con el esplendor de polifonía y gran orquestación, otras con la sencillez y humildad de las voces que saben alabar, dar gracias e implorar confiadamente.
De igual modo, los pintores y escultores de todos los tiempos han impreso toda la fuerza de su inspiración en las obras inmortales que guarda como auténticas joyas la Iglesia y que deja ver con merecido honor e irrenunciable orgullo en sus museos y templos. La Iglesia oriental muestra en sus famosos iconos la intensidad del amor, respeto de sus artistas y de todo el pueblo creyente por María Santísima. Fue incomparablemente fecunda y genial al respecto la creatividad de la época del Renacimiento sobre todo en la llamada Iglesia de occidente promovida y patrocinada por las mismas autoridades de la Iglesia, empezando por los Papas quienes albergaron junto a sí a los artistas más sobresalientes, no solo en Roma sino por todas partes; solamente a modo de ejemplo mencionemos a algunos de estos hombres que se inmortalizaron con sus pinturas y esculturas: Sandro Botticelli, Fray Angélico, Miguel Angel Buonarroti, Rafael Sanzio, Leonardo da Vinvi, Antonio Allegri Correggio, Filippo Lippi, Giotto di Bondone, Bartolomé Esteban Murillo, Domenikos Theotokópoulos - El Greco, Caravaggio. Estos son algunos de los más grandes artistas que dedicaron parte de su vida a plasmar en sus obras inmortales su amor y el del pueblo por la Santísima Virgen. Pero, podemos decir sin temor a equivocarnos que cada pueblo, cada época, cada cultura tuvo y tiene esta clase artistas. Por tanto, son múltiples y muy s variadas las obras de arte de tema mariano que guarda la Iglesia como un inestimable tesoro.
Merecen mención aparte los arquitectos: con sus monumentos (templos, santuarios, ermitas, oratorios) dedicados a la Santísima Virgen no solo la exaltan a ella sino que expresan y estimulan la fe del pueblo dejando así una huella imborrable de fe a la posteridad. Quién no habla con emoción de santuarios como la basílica de Santa María la Mayor, en Roma; o la de Nuestra Señora de Lourdes, o la de Nuestra Señora de Fátima, o la Virgen del Pilar en Zaragoza, España, o nuestra Señora de Schoenstatt, en Alemania, o la de nuestra Señora de Guadalupe de Méjico, o Nuestra Señora de Luján, Argentina, o la de Nuestra Señora de Coromoto en Venezuela, o la de nuestra Señora de la Concepción Aparecida, de Brasil. En fin, no hay país católico que no esté consagrado a la Santísima Virgen a quien se le dedican los mejores templos.
Terminamos este tema mencionando nuestros principales templos santuarios marianos: en primer lugar, la basílica de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; la de Nuestra Señora de las lajas, en Nariño. Y podemos decir que en cada una de las diócesis o iglesias particulares hay un templo dedicado a alguna advocación mariana. Toda Iglesia diocesana busca consagrarse y ponerse bajo el patrocinio especial de la Santísima Virgen. Así, la nuestra es Nuestra Señora del Socorro, y el templo dedicado en su honor es la llamada co-catedral del Socorro. El otro santuario al que acuden muchos romeros de distintas regiones de la patria es el del Páramo (La Virgen del Páramo).
Y naturalmente nuestro santuario de MARÍA AUXILIADORA de San Gil. Y son varias las parroquias bajo el maternal patrocinio de María: Charalá, Nuestra Señora de Monguí; Cincelada, Palmar y Galán, Nuestra Señora de los Dolores; Ocamonte, La Virgen del Campo; Riachuelo, y Pinchote, Nuestra Señora del Rosario; Aratoca, Nuestra Señor de las Nieves; Valle de San José, Guane y Suaita, La Candelaria o Purificación de Nuestra Señora. En Villanueva y en San Juan de Dios de San Gil, Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora de Guadalupe en Guadalupe. En Mogotes, Zapatoca, Simacota, Curití, Nuestra Señora de Chiquinquirá.
En fin, la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo en todo tiempo y lugar ha expresado de mil modos el amor ferviente, la admiración y profunda gratitud a la Santísima Virgen María por todo lo que ella es en los planes de Dios, y por todo lo que significa para la vida de la gran familia de Cristo, y para toda la humanidad.
3.3 Breve historia de la devoción a María Auxiliadora.
“El primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en el año 345. El dice: Tú, María, eres Auxilio potentísimo de Dios.
San Sabas en el año 532 narra que en Oriente había una imagen de la Virgen que era llamada Auxiliadora de los enfermos porque junto a ella se obraban muchas curaciones.
San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: María Auxiliadora, rogad por nosotros. Y repite: La Virgen es Auxiliadora para evitar males y peligros y Auxiliadora para conseguir la salvación
En Ucrania, Rusia, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el primero de octubre desde el año 1030, porque en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.
En el año 1572, el Papa San Pío Quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación ¨ María Auxiliadora, rogad por nosotros, porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la Batalla de Lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.
En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de Auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.
En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.
En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del General Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el Pontífice quedó libre y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.
En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de Auxiliadora y le señala el sitio para que le construya en Turín, Italia, un templo en su honor.
(Esta síntesis de la historia de la devoción a María Auxiliadora fue tomada de la propagación de la devoción a María Auxiliadora de los Padres salesianos del 20 de julio de Bogotá)
PARROQUIA MARÍA AUXILIADORA
OBISPO DIOCESANO:
EXCMO. MONS. ISMAEL RUEDA SIERRA.
VICARIO GENERAL:
PADRE ERNESTO SERRANO RUEDA
VICARIO ESPISCOPAL – PASTORAL:
PADRE LUIS JOSÉ RUEDA APARICIO
PÁRROCO:
PADRE ALVARO SANTAMARÍA DÍAZ.
Sacerdotes oriundos de la Parroquia en ejercicio pastoral:
Padre Moisés Carreño – Oiba.
Padre Luis José Rueda Aparicio – Vicario Episcopal
EQUIPO PARROQUIAL DE ANIMACIÓN PASTORAL – EPAP:
ENRIQUE CHACÓN,
BETTY DE SUÁREZ,
MYRIAM RUIZ,
MARIELA BALLESTEROS,
ELIANA SÁNCHEZ,
TERESA AYALA,
MARGY CARREÑO
RAMIRO FERNÁNDEZ.
SECRETARIA - DESPACHO PARROQUIAL:
SULEIMA LEÓN RINCÓN
SECRETARIA DE PASTORAL:
MARIELA BALLESTEROS APARICIO
Edición: Gustavo A. Ardila P.
Presentación de la gran celebración eucarística del 24 de febrero.
Excelentísimo Monseñor Ismael Rueda Sierra, obispo de nuestra iglesia diocesana, R. P. Ernesto Serrano Rueda, Vicario General, R. P. Luis José Rueda Aparicio, Vicario episcopal y de pastoral, Reverendos padres José Dolores Solano, Luis Francisco Monsalve, Alfredo Mogollón, Arnulfo Carreño y Cecilio Alfonzo, dignos y muy queridos servidores de esta parroquia en años anteriores. Señores Curas párrocos de la ciudad, hermanos sacerdotes todos, seminaristas, religiosas, agentes de pastoral, familias que integran y constituyen nuestras gran familia parroquial, participantes todos en esta gran celebración eucarística.
El 24 de febrero de 1957 constituye para nuestra iglesia parroquial el punto de partida de su historia de salvación, y no solo es celebrado en momentos trascendentales como el de hoy sino que, año por año y mes por mes, se renueva en este santuario esta gracia incomparable, y no de cualquier modo sino alrededor de la mesa eucarística con el mismo sacrificio redentor que causa la salvación de la humanidad y origina y alimenta a la Iglesia del Señor, y bajo el amparo y la inspiración de Aquella que más conoce y vive el misterio de Dios y de la Iglesia.
Y hoy, al cumplir estos cincuenta años de vida parroquial, nos sentimos realmente en fiesta celebrada con la máxima solemnidad. Aquí está la Iglesia en su conjunto regocijándose en la fe: preside el señor Obispo, sucesor de los Apóstoles, acompañado de este nutrido de presbíteros colaboradores suyos, co- partícipes del sacerdocio ministerial, porque la genuina Iglesia de Cristo es Apostólica y jerárquica. Por otra parte, aquí hay religiosas llamadas a ser testigos cualificados del Reino de Dios, antorchas de fe, de esperanza y de amor para el pueblo de Dios y para el mundo. Hay agentes de pastoral, servidores de la comunidad frente a los más necesitados, instrumentos de la Palabra de Dios en la Liturgia y en el crecimiento de la fe de la comunidad, animadores de la vida comunitaria en todos los sectores de la parroquia. Hay hermanos mayores con su testimonio vivo de perseverante amor al Señor y a su Iglesia; hay jóvenes que empiezan ya a integrarse activamente a la comunidad de fe; y están también los niños que son esperanza alegre de un mañana mejor siempre fundado en esta fuente insondable de vida nueva que es nuestra comunión con Dios. Esta es, pues, la Iglesia de Cristo, en su esencia, congregada por la fe para celebrar este acontecimiento.
Se trata de un maravilloso acto de fe comunitario: reconocemos la permanente acción santificadora del Espíritu Santo en esta porción de la Iglesia de Cristo y la respuesta humana a este don divino durante este medio siglo. La parroquia es el escenario en el que se puede experimentar de la manera más concreta y fascinante la vida de la Iglesia en su asombrosa dimensión divino-humana; divina por ser originada en el mismo Dios, nacida de la pascua de Cristo y vivificada por el Espíritu. Y humana por estar constituida por hombres de carne y hueso, frágiles, necesitados, capaces de dejarse inundar por Dios para ir experimentando desde esta tierra la grandeza de la vocación divina, y a la vez inclinados a rechazar su pobre condición de criaturas y por lo tanto, rebeldes a todo ordenamiento que les señale sus posibilidades y sus limitaciones. Estamos, pues, celebrando esta dinámica divino-humana, esta condición tan especial de nuestro ser conducido por el mismo Dios hacia la comunión plena con Él cuya grandeza empieza a hacerse realidad en la Iglesia en la dinámica espiritual de la vida de la parroquia.
Qué significan estos 50 años de vida de la parroquia ? Desde nuestra visión de fe se trata de un acontecimiento porque afecta positivamente nuestra vida. Es una apelación a admirar la obra de Dios en nosotros y a tomar conciencia de nuestras responsabilidades y compromisos como instrumentos divinos en la construcción de su Reino como miembros vivos de su Iglesia.
Han sido cincuenta años de permanente predicación del Evangelio, única realidad capaz de construir una nueva humanidad. Cincuenta años acogiendo en la gran familia de Dios por el sacramento del bautismo a 21.740 personas que lo han solicitado. Cincuenta años de catequesis dinámica indispensable para el crecimiento de la semilla de la fe en el corazón de la comunidad y de confirmación de esta fe como fermento del Evangelio en el mundo mediante el Sacramento de la madurez cristiana conferido a 7.199 feligreses. Cincuenta años de experiencia de la eficacia de la misericordia de Dios que llama, perdona, purifica, transforma y consuela por medio de la Confesión y de la Unción de los enfermos. Y también cincuenta años de bendición de 3.183 nuevos hogares fundados en el sacramento del matrimonio. Pero, sobre todo, ha sido medio siglo de permanente fiesta eucarística recibiendo a torrentes el amor redentor de Jesús nuestro Señor realmente presente en el altar de la misa cotidiana y en el Sagrario solemne en su silencio y humildad, corazón palpitante y perenne manantial de la vida de la Iglesia, entregado diariamente como Pan del cielo.
Ha trascurrido este tiempo bajo el amparo maternal y la iluminación gozosa e inspiradora de María Auxiliadora, celebrando y pregonando con fervor desde este su santuario sus glorias y su delicada solicitud por todos nosotros, sus hijos. Ella ha sido, es y será necesaria antorcha inextinguible para quienes caminamos en pos de su divino Hijo.
También celebramos y reconocemos con gratitud y fe la generosa entrega de cuantos desde los cimientos de esta parroquia han sido instrumentos eficaces del Espíritu Santo en la construcción del Reino entre nosotros. La presencia y la palabra del obispo Padre y Pastor ordinario de la comunidad ha sido permanente estímulo para sus cooperadores en el ministerio y para los centenares de agentes de la pastoral que en nuestra comunidad siempre han trabajado ejemplarmente. El primero, Monseñor Pedro José Rivera Mejía, fundador, enamorado de la Virgen María y del rezo del santo rosario. Como regalo de la Providencia, le sucede Mons. Ciro Alfonso Gómez que había sido su párroco fundador, primer apóstol de la devoción a María Auxiliadora. Luego, Mons. Víctor Manuel López en cuyas intervenciones nunca falta la devota referencia a la Santísima Virgen María, Estrella de la Evangelización. Viene enseguida Mons. Leonardo Gómez Serna, quien con su honda formación dominica tiene a flor de labio su pregón de las excelencias del amor mariano. Y como don tan oportuno del cielo, Mons. José de Jesús Pimiento cuya presencia y palabra llenas de unción lo han hecho el maestro querido y anhelado por toda la comunidad. Ahora nos preside Mons. Ismael, testigo también en su adolescencia del primer crecimiento de esta parroquia y ahora convertido en su guía y primer santificador.
Como esta fiesta ha congregado a feligreses de todos los ambientes y momentos de la vida de esta parroquia nos resulta grato y saludable traer a la memoria brevemente a quienes como párrocos se han entregado gozosa y generosamente como ministros del Señor, servidores de su santa Iglesia. Aquí hay quienes conocieron a su primer párroco, al P. Ciro Alfonso, dinámico, entusiasta, acogedor, sacerdote íntegro, ejemplar. Está con nosotros ahora la primera pareja que él casó Dn David Pulido y Sra Paulina Velásquez y algunos de los primeros bautizados: Matilde Garnica Villalba y Carlos Núñez Martínez.
Son muchos más los que recuerdan al P. José de Jesús Monsalve, párroco durante 16 años, en dos ocasiones. Fue el despliegue de actividad, de organización, de una increíble participación de la feligresía para lograr la consolidación de la naciente parroquia y de la monumental obra de este santuario. El instrumento eficaz de primer orden y auténtico fermento evangelizador para llevar a cabo esta gran empresa bajo la certera dirección de su párroco fue la infatigable Legión de María.
Sucede a su hermano, en el primer período como párroco, el Padre Francisco Monsalve durante tres años y medio, en plena juventud sacerdotal, teniendo que cargar con la ardua tarea de mantener el ritmo tan fuerte de la pastoral en la también joven parroquia. Al P. Chepito Solano, quien a pesar de haber pasado como estrella fugaz durante escasos seis meses, también se lo recuerda como sacerdote generoso e íntegro. Y Quedó grabado en el corazón de la feligresía el sacerdote bueno, amable y acogedor que fuera el Padre José Expedito Díaz quien después de cuatro años de ministerio fue llamado a celebrar la Pascua definitiva del cielo.
Durante ocho años de intenso trasegar pastoral Mons. Eduardo Ardila dejó en esta comunidad una huella imborrable: era el consejero, dinámico, creativo y emprendedor. Su honda convicción de la necesidad de trabajar por la familia como base de la Iglesia renovada lo llevó a dedicar gran parte de su actividad a la pastoral familiar, conociéndose su trabajo no solo en todo San Gil sino en toda la diócesis. En su momento se dio inicio al Plan Diocesano de Evangelización y Renovación.
Vino luego el P. Alfredo Mogollón quien durante tres años impregnó de juventud, de dinamismo, de creatividad y de mucho orden este trabajo pastoral tan exigente. El P. Arnulfo Carreño se ganó el corazón de esta feligresía con su bondad y delicadeza, con su testimonio sacerdotal tan evidente y su tesonero trabajo. En su tiempo se dio inicio a esa etapa esperanzadora del Plan pastoral con el nacimiento de los pequeños grupos eclesiales. Después de cinco años le sucedió el P. Cecilio a quien se sigue queriendo y recordando como al sacerdote buen amigo, siempre cercano y dispuesto a servir generosamente, sellando aquí siempre su ministerio con su vida sencilla hasta el 24 de enero de 2005.
No es el momento para prolongarme con listas interminables de quienes desde hace 50 años han mostrado su intenso amor y fidelidad a toda prueba al Señor y a su Santa Iglesia. Dios los conoce. A unos ha llevado ya a su Reino definitivo como recompensa y premio por su perseverancia y generosidad. A otros sigue bendiciendo de mil modos porque continúan en el surco como testigos fidedignos y obreros entusiastas en estos campos del Señor. Para gloria de Dios tengo que pregonar que nuestra parroquia cuenta con un considerable grupo de cristianos dóciles al Espíritu Santo, sensibles a todo lo tocante al reino de Dios, con fidelidad a la Iglesia católica a toda prueba, siempre listos a servir como al mismo Señor. He aprendido que un signo inequívoco de la madurez de fe de una familia y de una comunidad son las personas llamadas a donarse totalmente al Reino de Dios. Pues nuestra parroquia ha dado esos frutos exquisitos: hay algunas religiosas y religiosos; también sacerdotes entregados al ministerio entre nosotros; precisamente nuestro vicario episcopal y de Pastoral, el P. Luis José Rueda y el P. Moisés Carreño, párroco de Oiba. Se sigue dando esa apertura al Espíritu y ese afán de entrega propio del amor cristiano manifestado en los inocentes y alegres niños que sirven gustosos al altar, en los perseverantes animadores de grupos eclesiales; en los catequistas intachables y sacrificados, en los ministros de la comunión, de vida ejemplar, y en los solícitos servidores de los más necesitados. En todos ellos la gracia de Dios hace maravillas y todos nos beneficiamos con estos instrumentos eficaces del Espíritu Santo.
Lamentablemente no todos los feligreses han sido dóciles a la acción divina. También lo sabe Dios, y hemos de dejar a Él su juicio. Toca a nosotros darnos cuenta de todo lo que debemos hacer para que la Voluntad del Señor sea acatada y vivida de la mejor manera aquí. Porque, si ciertamente hemos de reconocer las maravillas obradas por el Espíritu Santo en un considerable grupo de esta familia parroquial, también somos conscientes de que aunque este templo esté colmado ahora como casi todos los 24 de cada mes, y los domingos participe un importante número de feligreses en las cinco misas, sin embargo, la mayoría de los cristianos católicos está ausente; lo mismo puedo decir respecto al sector rural cuyos doce centros nos esmeramos en atender mensualmente. Y aunque en estos dos años haya sido yo testigo de 180 parejas unidas en santo matrimonio, tenemos que admitir que son muchísimos más los católicos que están siendo presa de una especie de cultura de la unión libre o concubinato, privando sus hogares de la solidez y garantía que les da la presencia del amor del Señor en el sacramento del matrimonio.
Por otra parte, los esfuerzos que se hacen por alcanzar a la toda comunidad según las directrices del plan pastoral, están siendo acogidos solo por las minorías a las que aludimos antes. Este es el motivo principal de nuestros desvelos y preocupaciones como responsables de la orientación pastoral, espiritual de esta querida comunidad. Qué y cómo hacer para que sean muchos más los que respondan a tantas bendiciones que el Señor sigue derramando en nuestra iglesia parroquial ? Qué medidas tomar frente a la insensibilidad e indiferencia de muchos afectados por el desengañado y engañador postmodernismo y por la manipulación del tecnicismo incontrolado ? Qué estrategias usar para que todos los fieles que quieran organizar sus hogares los sepan fundar en el amor de Cristo para que se de una verdadera renovación de la Iglesia ? Cómo lograr que ni un católico más sea arrancado del corazón de la Iglesia por las propuestas fáciles y tentadoras de por lo menos ochos grupos protestantes que están sitiando nuestro santuario ?
Tenemos, entonces, mucho que hacer; para lo cual hay en nuestro corazón unas convicciones muy hondas que nos dan seguridad y alegría, a saber: Esta es la Iglesia de Dios animada siempre por el Espíritu Santo. La presencia del Señor Jesús es viva y eficaz en su Palabra, en los Sacramentos, sobre todo en la Santísima Eucaristía. Nuestro amor y fidelidad a la Iglesia, misterio de salvación, será creciente en la medida en que lo comprendamos meditándolo, viviéndolo personal y comunitariamente y en sintonía con la Iglesia diocesana gracias al plan pastoral. Nuestro cariño entrañable a la Santísima Virgen no es sentimentalismo superficial; forma parte esencial de nuestro ser cristiano católico, está avalado por la sólida doctrina y muy seria tradición de la Iglesia y es garantía de nuestra fidelidad al Señor, de la unidad y de la creciente madurez de nuestra vida de fe, de nuestra santidad comunitaria como Iglesia genuina del Señor.
Es fruto del amor providente de Dios el que estemos celebrando estas efemérides al comienzo de la Cuaresma; esto quiere decir que somos Iglesia que celebra su fe, en permanente marcha de conversión.
Por todo esto celebremos, regocijémonos juntos como hermanos, como la gran familia del Señor.
“Iglesia santa, alaba y canta, a tu Señor que te engendró en la eternidad,
y peregrina, lucha y camina, venciendo el mal y reflejando santidad.”
